El mercado inmobiliario está en un punto de inflexión. Y no, no es una frase cliché: realmente hay factores concretos que pueden cambiar el juego en 2026. En una interesante charla entre Santiago Bezruk y Damián Di Pace, se analizan las claves que podrían reactivar un sector que viene golpeado, pero con señales claras de oportunidad.
Vamos al grano.
¿Se dinamiza el mercado inmobiliario en 2026?
La gran pregunta que todos los desarrolladores, inversores y empresarios se hacen:
¿Es ahora o seguimos esperando?
La respuesta corta: depende de los créditos hipotecarios.
Hoy el mercado tiene stock, tiene necesidad de vender y tiene proyectos en pausa. Lo que le falta es el combustible que lo haga moverse. Y ese combustible tiene nombre y apellido: financiamiento accesible.
Créditos hipotecarios: el verdadero motor del mercado
El punto más importante de toda la entrevista es este:
sin crédito, no hay expansión real del mercado.
Pero no cualquier crédito.
El foco está en un detalle técnico que cambia todo:
Escritura vs. Boleto
- Créditos tradicionales: solo aplican a propiedades terminadas (con escritura).
- Lo que necesita el mercado: créditos que financien compras en pozo o en desarrollo (con boleto).
¿Por qué es tan importante?
Porque si el crédito se amplía al boleto:
- Se acelera la preventa
- Se financian nuevos desarrollos
- Se activa toda la cadena de valor
En pocas palabras: se enciende el motor completo del sector inmobiliario.
Aumento de la demanda: el efecto dominó
Si se habilitan estas líneas de crédito, el impacto sería inmediato.
Más personas podrían acceder a:
- Departamentos en construcción
- Proyectos en etapas tempranas
- Inversiones con menor ticket de entrada
¿Resultado?
Explosión de la demanda.
Y cuando la demanda sube, pasa algo inevitable…
¿Van a subir los precios de las propiedades?
Sí. Y no es una suposición, es pura lógica de mercado.
Durante los últimos años:
- Los precios estuvieron deprimidos
- El mercado estuvo paralizado
- Hubo sobreoferta en algunos segmentos
Pero si entra demanda fuerte:
- Se absorbe el stock vacante
- Se revalorizan los activos
- Los desarrolladores recuperan margen
Esto no es una burbuja, es una recomposición de precios después de años difíciles.
El gran problema actual: el stock inmovilizado
Hoy existe una gran cantidad de unidades:
- Terminadas sin vender
- En desarrollo lento
- Paradas por falta de financiación
Esto genera un cuello de botella.
Pero también una oportunidad enorme.
Si aparecen los créditos adecuados:
- Ese stock empieza a rotar
- Se libera capital
- Se reinicia el ciclo de construcción
Es como destrabar una autopista completamente congestionada.
Expectativas reales para 2026
El mercado no está esperando un milagro. Está esperando una decisión.
Según lo planteado por Santiago Bezruk, hay una expectativa concreta:
Que en el corto o mediano plazo se implementen líneas de crédito más flexibles.
Si eso sucede:
- 2026 podría ser el año de quiebre
- El mercado pasaría de estancado a dinámico
- Se abriría una ventana única para invertir