Dónde pongo unos mangos: ¿vuelven los créditos hipotecarios y la inversión en ladrillos?

Durante años, hablar de crédito hipotecario en Argentina era casi una broma interna. No existía.
Pero algo empezó a moverse —y no lo digo solo yo—, también lo confirman quienes siguen este mercado de cerca. En una charla encabezada por Damian Dipace junto a los especialistas Maximiliano Di Genova, Luis Miguel Chej Muse y Alejandro Braña, salió a la luz un dato clave: el crédito vuelve a respirar… y con él, el viejo amor argentino por el ladrillo.

De la nada al renacer: cómo cambió el crédito hipotecario en Argentina

Hasta hace poco, el mercado inmobiliario estaba en modo hibernación. En la Ciudad de Buenos Aires se otorgaban apenas 40 hipotecas por mes. Sí, leíste bien: cuarenta.

Hoy, el panorama cambió. Según los datos analizados durante la entrevista con Di Genova, Chej Muse y Braña, ya se firman más de 1.000 hipotecas mensuales, y el último registro —1.192 préstamos— es el más alto desde mayo de 2018.

Es decir, pasamos de la nada a algo real. Todavía no es un boom, pero sí una señal fuerte de que el crédito hipotecario puede volver a ser protagonista en 2025.

El deseo de la casa propia no murió (solo estaba esperando)

En Argentina, el sueño de tener una vivienda propia sigue tan vivo como siempre.
El 80% de las personas menores de 40 años no tiene casa, y una gran mayoría tiene algunos dólares ahorrados —alrededor de USD 30.000— para dar el primer paso.

El problema era que hasta hace poco no había forma de convertir ese ahorro en un hogar.

Hoy, en cambio, las cuotas hipotecarias empiezan a competir directamente con el alquiler:
si un alquiler ronda el millón de pesos mensuales, una cuota similar podría costar entre $80.000 y $100.000, dependiendo de la tasa.

En otras palabras: la plata que hoy se va en alquiler podría empezar a construir patrimonio.
Y eso, como mencionó Chej Muse durante la conversación, es una revolución silenciosa en un país acostumbrado a alquilar sin crédito.

Los cuatro factores que pueden sostener este boom

Los entrevistados coincidieron en que, para que este rebote no quede en una ilusión pasajera, hacen falta cuatro condiciones clave:

  1. Tasa de interés estable.
    Si las tasas se disparan, las cuotas se vuelven impagables. El equilibrio es clave para que el crédito siga siendo accesible.

  2. Tipo de cambio previsible.
    La estabilidad del dólar es fundamental. Cualquier salto brusco puede frenar de golpe el mercado, explicó Braña.

  3. Bancos más ágiles.
    La demanda existe, pero los procesos todavía son lentos. “Los bancos tienen que acelerar”, remarcó Di Genova.

  4. Demanda real y sostenida.
    Acá no hay dudas: la gente está lista para comprar. Lo que faltaba era el acceso al crédito.

Si estos pilares se mantienen, podríamos estar ante el verdadero renacimiento del crédito hipotecario argentino.

¿Y entonces? ¿Conviene poner los mangos en ladrillos?

La pregunta del millón. ¿Vale la pena apostar al ladrillo otra vez?

En mi opinión —respaldada por los expertos consultados— , pero con estrategia.

Ventajas:
• Protege del efecto inflacionario a largo plazo.
• Suele mantener o aumentar su valor en dólares.
• Es un activo tangible: se toca, se pisa, se alquila.

Desventajas:
• Baja liquidez (no se vende rápido).
• Depende del contexto macroeconómico.
• Requiere inversión inicial importante.

Si el crédito se consolida, la oportunidad es enorme.
Quien entra temprano con tasas razonables puede asegurarse un activo que se valorice con el tiempo.

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