Mia empezó a trabajar con apenas 15 años, mientras aún estaba en la secundaria.
Y atención a este detalle: comenzó en redes cuando el concepto de “influencer” ni siquiera existía.
No había:
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Estrategias claras de branding personal
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Cursos de monetización
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Modelos de negocio definidos
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Ni managers enviando propuestas por DM
Las plataformas eran completamente distintas. El alcance orgánico era otra historia. El algoritmo no era el monstruo impredecible que hoy conocemos.
Las redes sociales no son mi futuro”: visión estratégica a largo plazo
Acá viene el titular fuerte.
“Las redes sociales no son mi futuro.”
Y esto, viniendo de alguien que creció dentro del ecosistema digital.
Su objetivo no es acumular seguidores.
No es viralizar un reel.
No es vivir pendiente de métricas.
Su meta es:
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Tener una profesión sólida
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Consolidar su propia empresa
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Lograr estabilidad económica
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Asegurar el bienestar de su familia y futuros hijos
En un mundo obsesionado con el engagement, ella habla de estabilidad.
Y eso cambia completamente el enfoque estratégico.
Todo mata redes” aplicado al negocio inmobiliario
La frase cobra aún más fuerza si la analizamos desde la inversión:
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Un cambio de algoritmo puede bajar tus ingresos un 60%.
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Una plataforma puede cerrar (ha pasado).
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Una crisis de reputación puede paralizar colaboraciones.
Pero una propiedad:
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Sigue existiendo.
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Tiene valor intrínseco.
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Puede generar renta.
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Puede revalorizarse.
No es magia. Es estructura.
El gran error de muchos creadores: confundir popularidad con seguridad
Muchos influencers creen que tener 500K seguidores es sinónimo de estabilidad financiera.
Spoiler: no lo es.
Las redes pueden:
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Cambiar el modelo de monetización.
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Bajar el alcance sin explicación.
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Penalizar contenidos.
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Desaparecer (¿recuerdas Vine?).
Y entonces… ¿qué queda?
Por eso Mia prioriza su emprendimiento iniciado hace tres años. Porque ahí sí construye algo que no depende de un botón “seguir”.
Garantías y estabilidad: el verdadero lujo financiero
Mia menciona algo clave: quiere asegurar el bienestar de sus futuros hijos.
Eso no se construye con likes.
Se construye con:
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Empresas sólidas
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Activos propios
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Diversificación
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Inversiones estratégicas
En real estate hablamos de:
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Contratos
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Garantías
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Escrituras
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Rentabilidad proyectada
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Flujo de caja
El mundo digital es rápido.
El mundo inmobiliario es estratégico.
Uno genera exposición.
El otro genera respaldo.
Mentalidad de constructor, no de creador
La entrevista deja una enseñanza potente para cualquier emprendedor del sector inmobiliario:
No construyas solo visibilidad.
Construye estructura.
No construyas solo audiencia.
Construye patrimonio.
No construyas solo ingresos.
Construye garantías.
Porque el verdadero éxito empresarial no es facturar mucho un mes.
Es sostenerlo durante 10, 20 o 30 años.